La LO15/1999 de
13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal, nos protege ante
la intromisión en nuestra esfera personal de algunas empresas y compañías que
adjuntan junto a sus contratos y pólizas, como una parte más del mismo, una hoja de protección de datos, que hay que leer y releer muy bien a pesar de
lo minúsculo de su letra, pues su única pretensión no es otra obtener el consentimiento expreso firmado por el cliente, y así con nuestra
firma poder husmear en datos
especialmente protegidos por esta Ley como son la ideología, afiliación sindical,
religión, creencias, salud etc...
No solo tenemos
que saber que existe esta ley, sino que
tenemos que saber que el derecho fundamental a la protección de datos de
carácter personal es diferente al derecho de la intimidad que recoge nuestra
Constitución en su artículo 18.1, pues la protección de este derecho fundamental
no solo se refiere a datos pertenecientes a la esfera de la intimidad, sino que
se refiere a cualquier dato.
Este derecho de
protección de datos de carácter personal
incluye:
El
requerimiento previo del consentimiento para la recogida y uso de los datos
personales.
El
derecho a saber y ser informado sobre el destino y uso de esos datos de
carácter personal.
El
derecho de acceso, rectificación y cancelación de dichos datos personales.
En cuanto al
último punto, la cancelación, exige el borrado físico de los datos y no sirve
el mantenimiento en otro fichero alternativo donde se registren las bajas
producidas, precisamente por cancelación.
Hemos de ser
ladinos, como las empresas y compañías que anexan al contrato una página con
letra pequeña (más pequeña que la del contrato, la póliza etc..) para que
consintamos que nuestros datos,
cualquiera que sea, pueda circular por
empresas y compañías del mismo ramo, o incluso del extranjero, pues también se
venden y compran nuestros datos y nosotros somos los que expresamente tenemos el
derecho de no firmar estas cláusulas, por eso la adjuntan al contrato o póliza como
una parte más.
Por eso lean y vuelvan a releer, que
una vez firmado el camino es más complicado, pues es más fácil no consentir que
cancelar y exigir el borrado de los ficheros.
